La conservación del patrimonio en México afronta desafíos
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En México, el patrimonio cultural es tan vasto que casi cualquier excavación puede revelar vestigios del pasado. En Mérida, especialistas en la restauración del patrimonio discutieron la importancia de involucrar a las comunidades en la preservación de su propia historia.
En el marco de los 70 años de la Alianza Francesa en Mérida, se llevó al cabo anteanoche la conferencia “Le Patrimoine comme Trait d’Union (El patrimonio como hilo conductor)”, impartida por Marie-Georges Pagel Brousse, presidenta de la Unión Rempart, y Johanna O’Byrne, delegada nacional de esa organización, que congrega organismos de protección del patrimonio.
La charla contó con la participación del doctor Aurelio Sánchez Suárez, investigador de la Unidad de Ciencias Sociales en el Centro de Investigaciones Regionales de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
En la actividad se resaltó el valor del patrimonio no únicamente como un componente estético o histórico, sino también como elemento esencial de identidad y unidad de las comunidades.
Johanna O’Byrne, también encargada de asuntos internacionales de Rempart, explicó que la asociación trabaja en red con más de 200 organizaciones en Francia y 50 en otros 30 países, promoviendo el voluntariado, la ciudadanía y el diálogo intercultural mediante la restauración del patrimonio.
Unión Rempart concibe el patrimonio como puente entre individuos para construir juntos un futuro sostenible y solidario. Es una unión de asociaciones nacionales y regionales que se dedica a la restauración, valoración y transmisión del patrimonio cultural y natural.
Su misión es preservar los patrimonios construidos o naturales y los saberes tradicionales a través de acciones colectivas, educativas, de formación, mediación e inserción.
Cooperación por el patrimonio culturalEn la conferencia se destacó la forma en que las comunidades colaboran para determinar el uso de los lugares patrimoniales. En muchos casos, se trata de espacios en ruinas que han sido parte de la vida cotidiana de las personas durante generaciones.
Para su recuperación, el paso inicial consiste en asegurar la protección del lugar para luego establecer su papel acorde con las necesidades y los deseos de la comunidad, ya sea como un espacio de exhibición, teatro o centro cultural.
El doctor Sánchez Suárez, durante su intervención, resaltó que en México el cuidado del patrimonio es regulado por leyes y organismos, lo que influye en los procesos de conservación.
Dependiendo de su clasificación (arqueológico, histórico o artístico), los proyectos requieren la intervención de especialistas y la aprobación de instituciones como el Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal).
Sin embargo, señaló, la falta de información y el miedo a perder propiedades han llevado a que muchas personas oculten hallazgos en sus terrenos en lugar de reportarlos a las instituciones correspondientes.
El caso del sureste de México es específico, puesto que la estructura social maya, que se basa en relaciones de colaboración en vez de dominación, ha propiciado relaciones de cooperación y la creación de comunidades abiertas y receptivas.
Sin embargo, la imposición de proyectos sin consulta previa ha derivado en el abandono de muchas iniciativas gubernamentales.
“No puede ser un proceso impuesto, tiene que nacer de la comunidad y sus propias necesidades”, destacó.
El reto, coincidieron los ponentes, consiste en transitar hacia una gobernanza cultural en que las comunidades sean protagonistas de la gestión de su propio patrimonio, rompiendo con la visión centralizada que históricamente ha definido qué y cómo se conserva.— KARLA ACOSTA CASTILLO
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