Cómo disolver un enfrentamiento entre dos perros sin correr riesgos
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Los perros pueden pelear por diversas razones: territorialidad, protección de recursos como comida o juguetes, por miedo, frustración o sobreexcitación. Incluso perros que habitualmente conviven pacíficamente pueden reaccionar agresivamente si se sienten amenazados o superan su umbral de tolerancia.
Las peleas entre perros son situaciones intensas y peligrosas que pueden poner en riesgo tanto a los animales como a las personas que intentan intervenir. Es natural querer proteger a nuestro perro, pero actuar sin precaución puede resultar en heridas graves, por lo que conocer las señales previas a una pelea, las técnicas adecuadas para intervenir y las medidas preventivas puede marcar la diferencia.
El juego entre perros puede parecer violento a veces, con gruñidos, mordiscos y carreras frenéticas. Sin embargo, hay señales claras que ayudan a diferenciar un juego brusco de una pelea real.
- Cuerpos relajados o tensos: Durante el juego, los perros mantienen posturas sueltas y flexibles. En una pelea, sus cuerpos estarán rígidos y tensos.
- Expresión facial: Las bocas abiertas y relajadas son típicas del juego, mientras que las bocas apretadas, dientes expuestos y gruñidos profundos indican agresividad.
- Roles por turnos: En el juego, los perros alternan los papeles de perseguidor y perseguido. Si uno siempre es el atacado o intenta huir sin éxito, puede haber problemas.
- Señales previas al ataque: Miradas fijas, erizamiento del pelo (especialmente en el lomo y la cola), gruñidos graves y posturas de bloqueo suelen preceder un conflicto.
En caso de enfrentarse a una pelea real, la seguridad debe ser la prioridad pues intervenir sin pensar puede ser peligroso. Aquí mostramos técnicas para separar a los perros sin ponernos en riesgo.
1. Evita usar tus manos directamente. Nunca intentes agarrar el collar o meterte entre los perros, ya que en pleno conflicto no distinguirán entre amigo o enemigo y podrían morder accidentalmente.
2. Genera una distracción. Un sonido fuerte como un silbato o una bocina puede captar su atención momentáneamente. Si se dispone de agua a presión, mojar a los perros directamente en la cabeza puede desorientarlos lo suficiente como para separarlos. También es válido echar una chaqueta o una manta gruesa sobre la cabeza de cada perro que cubra su campo de visión e interrumpa el enfrentamiento.
3. Usa objetos para separar. Coloca una barrera rígida entre los perros, como una tabla de madera o incluso una silla. En espacios cerrados, utiliza un palo largo o una escoba para intentar empujar suavemente a los perros sin acercarte demasiado.
4. La técnica de la carretilla (solo con ayuda): Si hay dos personas disponibles, cada una debe agarrar las patas traseras de un perro y levantarlas como si fueran las asas de una carretilla y retroceder alejando a los perros en direcciones opuestas. Este método reduce la posibilidad de que los perros puedan girar y morder.

No se debe gritar ni golpear a los animales, ya que esto solo aumentará la tensión y puede intensificar la agresión. También es fundamental insistir en que se debe evitar el uso directo de las manos, ya que incluso tu propio perro podría morderte en medio del frenesí. Por otro lado, y no menos importante, en ocasiones, simplemente, no es posible detener la pelea que ha comenzado sin ponernos en riesgo.
En todos los casos, aunque resulte complicado, mantener la calma es clave para evaluar la situación con claridad y aplicar la técnica más adecuada para disolver la pelea de forma segura.
¿Qué hacer después de la pelea?Una vez que los perros estén separados, es esencial alejarlos completamente para evitar que el conflicto se reactive. Tras el incidente, conviene revisar a los perros en busca de heridas, incluso si parecen ilesos a simple vista, y acudir al veterinario en caso de lesiones. En ocasiones, también puede ser necesario e incluso recomendable llamar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
Una vez a salvo, es recomendable contactar con un profesional en comportamiento canino para evaluar posibles secuelas psicológicas y trabajar en la prevención de futuros conflictos.
En última instancia, la clave para evitar peleas está en la prevención: reconocer las señales de incomodidad, socializar adecuadamente a los perros desde cachorros, respetar las normas de convivencia y llevar a los perros atados en espacios públicos así como garantizar entornos seguros durante sus interacciones. Como titulares, es importante entender que no todos los perros disfrutan del contacto con otros perros y que respetar sus límites es esencial para fomentar relaciones saludables y evitar situaciones peligrosas.
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