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Artículo del presidente Erdoğan en Nikkei Shimbun: Llamamiento internacional a favor de Gaza.

Artículo del presidente Erdoğan en Nikkei Shimbun: Llamamiento internacional a favor de Gaza.

El artículo del presidente Recep Tayyip Erdoğan, en el que pidió una conciencia común desde ambos extremos de Asia hacia el mundo, fue publicado en japonés e inglés en Nikkei Shimbun, uno de los principales periódicos de Japón.

En un artículo escrito por él mismo, el presidente Erdoğan hizo un llamado al mundo por Gaza, afirmando: «En este momento, es un requisito tanto de nuestra responsabilidad histórica como de nuestra dignidad humana que, como mundo, demostremos la misma solidaridad contra la opresión en Gaza. Transformar la solidaridad en medidas concretas allanará el camino para el fortalecimiento de la paz, la justicia y la conciencia. Porque el mundo solo puede lograr un futuro más justo, más seguro y más humano mediante la voluntad y el esfuerzo compartidos».

Aquí está el artículo que el presidente Erdoğan escribió en el Nikkei Shimbun:

Desde los dos extremos de Asia hasta la conciencia compartida del mundo, el puente de corazones que conecta a Turquía y Japón es más fuerte que los documentos oficiales; un puente nutrido por la historia y la conciencia de la humanidad. Los cimientos de este puente de amistad se forjan con recuerdos extraídos de la historia que conmueven los corazones de nuestro pueblo. El trágico accidente de la Fragata Ertuğrul frente a la costa de Kushimoto en 1890 es un símbolo de este vínculo. La compasión y la generosidad demostradas por el pueblo japonés ese día están profundamente grabadas en nuestra memoria, sentando las bases humanitarias de las relaciones entre nuestros dos países.

A lo largo de los años, esta amistad se ha manifestado en diversas áreas, incluyendo proyectos de infraestructura, tecnología, educación y cultura. Desde el puente de Marmaray hasta el de Osmangazi, desde nuestro segundo puente sobre el Bósforo, el puente Fatih Sultan Mehmet, hasta el puente del Cuerno de Oro, la determinación turca y la ingeniería japonesa han colaborado en innumerables proyectos. Estos proyectos no se limitan a acero y hormigón; cada uno simboliza la visión de futuro, la alianza y el vínculo de afecto entre nuestros dos países. El Hospital Çam y Sakura de Estambul es uno de los ejemplos más destacados de esta cooperación en el ámbito sanitario. Además, esta hermandad y cooperación no se limitan a nuestros países; se ha demostrado concretamente en el pasado en Oriente Medio. Cuando la determinación de los contratistas turcos y la meticulosa ingeniería de las empresas japonesas se combinan, nacen proyectos que todos admiran. Todo esto demuestra que nuestra colaboración se basa en la confianza, la sinceridad y la dignidad.

En el futuro próximo, nuestras empresas tienen potencial para implementar conjuntamente proyectos de infraestructura, energía, transporte y otros proyectos de desarrollo en África y Asia Central. Además, es evidente que la cooperación entre Turquía y Japón podría marcar una diferencia significativa y generar un valor significativo mediante proyectos concretos en los procesos de reconstrucción de Ucrania y Siria.

Hoy en día, vemos el sistema internacional sacudido por profundas crisis. La economía global se ha visto sacudida repetidamente, la seguridad energética y alimentaria se ha vuelto frágil, y los desastres relacionados con el clima han comenzado a afectar a todos los rincones. Si bien los rápidos avances tecnológicos ofrecen nuevas oportunidades, también conllevan graves riesgos. Estos acontecimientos afectan directamente tanto a Turquía como a Japón. Ni la distancia geográfica ni el poder económico son suficientes para protegernos de estos desafíos globales. Esta situación demuestra una vez más la verdad: ningún Estado puede resolver los problemas globales por sí solo. Las iniciativas unilaterales conducen al estancamiento, y las instituciones internacionales son insuficientes. En este punto, los esfuerzos conjuntos de Turquía y Japón, como países con civilizaciones profundamente arraigadas, pueden allanar el camino hacia soluciones constructivas a los problemas globales.

Uno de los aspectos más importantes que acerca a Turquía y Japón es la diplomacia humanitaria. El afecto, las similitudes culturales y el respeto mutuo entre nuestros pueblos nos ofrecen una sólida base común. Ambos pueblos comparten una comprensión que no permanece en silencio ante el sufrimiento, ofrece ayuda a quienes la necesitan y prioriza la dignidad humana. Esto nos facilita enormemente actuar juntos en política exterior. Más allá de la cooperación intergubernamental, existe un profundo vínculo de afecto y sentimientos compartidos entre nuestros pueblos. Nuestras sociedades civiles, organizaciones de ayuda, agencias de desarrollo y otras instituciones relevantes llevan años trabajando codo con codo. Los proyectos implementados por TİKA y JICA en diferentes regiones son ejemplos concretos de ello. Por lo tanto, no se trata solo de cooperación intergubernamental, sino también de reflejar la conciencia de nuestros pueblos en la política.

Debemos abordar las crisis internacionales desde esta base de diplomacia humanitaria. El mundo enfrenta desafíos que ningún Estado puede superar por sí solo. Pandemias, guerras, invasiones, oleadas migratorias, crisis económicas y desastres naturales son desafíos que los países no pueden superar solos, lo que requiere solidaridad y cooperación regional y global. Turquía y Japón se han apoyado mutuamente en desastres naturales, especialmente terremotos, durante décadas. El invaluable apoyo de Japón tras el terremoto que azotó nuestro país en 2023 no será olvidado por nuestra nación. Turquía también ofreció una mano amiga al pueblo japonés tras los desastres del terremoto y tsunami en Japón en 2011. No dudo en que seguiremos apoyándonos mutuamente en este tipo de desastres en el futuro.

Cada uno de estos desafíos globales no reconoce fronteras. Si los Estados se dan la espalda, la incertidumbre aumenta, la imprevisibilidad se profundiza y la inestabilidad se extiende por doquier. Pero si la cooperación se basa en la confianza, se puede controlar la incertidumbre y reducir la imprevisibilidad. Precisamente por eso la acción conjunta entre Turquía y Japón es crucial. Nuestras experiencias complementarias, nuestro alcance geográfico y nuestra sensibilidad humanitaria pueden marcar la diferencia a nivel mundial. Poseemos esta determinación y creemos que, al actuar juntos, tenemos el poder de generar soluciones.

Tras todo este contexto, quisiera dirigirme a Gaza. Porque Gaza se enfrenta hoy a una de las pruebas más severas para la conciencia de la humanidad. Como resultado del genocidio y la ocupación israelíes, presenciamos una situación en la que niños mueren de hambre, hospitales inoperables, ciudades en ruinas y millones de personas privadas de sus necesidades más básicas. Esta tragedia concierne a toda la humanidad. Como Turquía, no hemos permanecido callados ni lo permaneceremos. Nos esforzamos en todos los ámbitos para garantizar un alto el fuego, el acceso sin trabas a la ayuda humanitaria y la protección de civiles inocentes. Sin embargo, sabemos que nuestra voz debe ser más fuerte y nuestro impacto, más amplio.

La sabiduría de Japón al priorizar la paz, su compromiso con el derecho internacional y su sensibilidad consciente son invaluables en este proceso. Al combinarse con la influencia regional de Turquía y su capacidad de ayuda humanitaria, surgirá una alianza digna y sólida. Lo que se necesita hacer hoy es redoblar los esfuerzos diplomáticos para lograr un alto el fuego, entregar ayuda humanitaria con mayor regularidad, crear recursos para las necesidades educativas y sanitarias de los niños y, sobre todo, alcanzar una paz justa basada en una solución de dos Estados. De esta manera, no solo podremos sanar las heridas en Gaza, sino también generar esperanza que revitalizará el futuro.

En definitiva, la amistad entre Turquía y Japón es más que un simple recuerdo del pasado; también representa una gran oportunidad para superar las crisis actuales. En un momento en que el sistema internacional se tambalea y la confianza se erosiona, es crucial que, como países, actuemos juntos.

En este momento, es un requisito tanto de nuestra responsabilidad histórica como de nuestra dignidad humana que, como mundo, demostremos la misma solidaridad contra la opresión en Gaza. Transformar la solidaridad en medidas concretas allanará el camino para el fortalecimiento de la paz, la justicia y la conciencia. Porque solo mediante la voluntad y los esfuerzos compartidos puede el mundo lograr un futuro más justo, más seguro y más humano.

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